Tuve la primera entrevista y, honestamente, desde el primer momento me dieron ganas de dar de baja el proceso. Los entrevistadores se sumaron 15 minutos tarde, sin más que unas meras disculpas. En una de las preguntas técnicas, me pidieron que explicara qué es el polimorfismo. Respondi con una definición teórica, hablando de la capacidad de un objeto para adoptar múltiples formas en función del contexto y las interfaces definidas en la jerarquía de clases. Sin embargo, me miraron con cara de desconcierto y enseguida me dijeron que mi respuesta estaba mal. Uno de ellos trató de corregirme, pero solo se limitó a repetir mi definición vulgarmente, como si la única forma de entender polimorfismo fuera explicarlo en términos burdos y sin contexto académico. La sensación fue de estar hablando en dos idiomas distintos, de mi parte desde un marco teórico y ellos desde una perspectiva simplista y limitada